La pregunta que encabeza esta nota, surge al recibirse dos informaciones realmente escandalosas.

 

 

La pregunta que encabeza esta nota, surge al recibirse dos informaciones realmente escandalosas.

 

1-   PURUCHUCO. Volvemos sobre Puruchuco, que parece haberse constituido en el tema reiterativo del ataque y la defensa del Patrimonio Cultural del Perú. Es evidente que la mayoría de las autoridades que ostenta el país en estos momentos son una colección de ignaros en materia del proceso histórico de esta parte del mundo, desde hace 20,000 atrás, cuando los primeros habitantes del mundo andino central, arribaron a este territorio. La ignorancia, sin embargo, no debe eximirles de cumplir con las normas legales que se han venido dictando desde la época del Virrey Toledo, Bolívar y San Martín y, además, las varias convenciones de carácter internacional dadas por la UNESCO y la OEA, sobre todo. Su desconocimiento y las consiguientes violaciones al espíritu y a la letra de esas disposiciones seguidas por el mundo civilizado obligan a conservar y proteger las obras de nuestros antepasados.

 

2-   Es evidente, además que la destrucción intencionada de los testimonios que nos vienen desde épocas remotas, no solo es un deber de civilidad, sino –al fin y al cabo- un buen negocio. Al Perú viene un considerable número de turistas solo para observar y conocer lo que ha quedado de los peruanos de ayer, y esa presencia masiva diríamos, significa un valioso renglón de ingresos que posibilita que contemos con fondos necesarios para sostenimiento de un gran conjunto de familias dedicadas al transporte, a la alimentación, al alojamiento, etc.

 

3-   Lo que estamos haciendo es además de un crimen de lesa cultura, una muestra de f alta de inteligencia. ¿No hay otra forma de explicar la actitud del alcalde aquel que autoriza un asentamiento humano sobre un segmento de las marcas de Nazca, o que otro alcalde plantee –y al parecer ha logrado conseguir autorización  y fondos. Desaparecer  un yacimiento arqueológico ubicado en el pie de monte norte del cerro Mayorazgo o León, relacionado directamente con el Museo y las restauradas estructuras de Puruchuco, para posibilitar que la Real Plaza cuente con una elegante prolongación de la Avda. Javier Prado, que posibilitará que los elegante propietarios de automóviles puedan estacionarse en el frontis de ese mercado y adquirir los bienes que requieran sin bajarse apenas de sus elegantes vehículos.

 

4-   No estamos hablando de fantasías. Los trabajos preliminares, en los cuales no ha estado presente arqueólogo alguno, han posibilitado dejar al descubierto cistas funerarias y murallas de piedra cara vista que corren a lo largo del pie de monte, que se relacionan con estructuras de tapial que coronan la formación rocosa, y que habíamos dejado cubiertas intencionalmente esperando mejores condiciones que las imperantes en los años 50. Lamentablemente la  falta de visión de las autoridades de aquel entonces así como la irrupción del régimen militar, no permitió la continuidad de los trabajos.

 

5- La expedición de un Decreto 054-2013-PCM culmina una tendencia a la “modernización”, que prácticamente es un absurdo. En primer término no ha sido consultado ante el Colegio de Arqueólogos y, lo más grave, la Ley  de creación del Colegio de Arqueólogos señala que habrá un Registro Nacional de Arqueólogos a cargo del COARPE y no de algún Ministerio de Cultura o de cualquier otra cosa.¡Resulta que ahora un decreto tiene mayor peso que una Ley!